¿Vamos a jugar al Trivial de verdad?

Volver de vacaciones y escuchar en repetidas ocasiones: “de vuelta a la rutina” “todo lo bueno se acaba” “qué le vamos a hacer” …

Por suerte, a mí me encanta mi trabajo, y yo no vivo mi regreso de esta forma. Pero en el pasado, cuando me dedicaba en forma o fondo a algo que no me apetecía, si lo experimentaba así y… era horrible!

Así que aquí detallo algunos tips, que, desde mi experiencia personal o profesional quizás sirvan para cambiar esta percepción.

 

  • Dedicar el tiempo a algo que nos mueva

Nos alegre. Algo en lo que creamos. Hay días que preferiría quedarme durmiendo en la cama, pero, en general, me despierto contenta y alegre. Tengo el convencimiento  que lo que hago me transforma y sirve de algo. Quizás no es necesario dar saltos de alegría cada vez que salimos a trabajar, pero, si simplemente creemos en lo que hacemos; lo que hacemos nos dará sentido.

 

  • No caer en la rutina

La rutina es una percepción personal. Si cada día desayunamos lo mismo, la vida es una rutina. Si cada día hablamos con las mismas personas, la vida es una rutina. La rutina depende de nuestra creatividad. Hay miles de formas de realizar las cosas. Simplemente necesitamos combatir la rigidez a la que nuestras neuronas se acostumbran. Es como ir al gimnasio la primera semana… luego los músculos dejan de quejarse.

 

  • No dedicarse tiempo a uno mismo. Solo hacerlo en vacaciones

Si únicamente nos hacemos caso en los períodos vacacionales, es como si jugamos al Trivial y tan solo conseguimos fichas de literatura… Pero nos faltan otras fichas… las de música, las de historia, las de deportes… A más fichas de Trivial, más probabilidad de ganar el juego. Si descuidamos la ficha más importante (nosotros), la sensación de vacío y de hastío será insoportable.

  • Trabajar en nuestras relaciones

Las personas con las que trabajamos nos reflejan aspectos de nosotros mismos a los que no hemos prestado suficiente atención. Si siempre decimos que sí a todo sin tenernos en cuenta, puede que debamos trabajar en nuestra dignidad y estima. Si siempre necesitamos “machacar” al vecino… ¿Por qué lo necesitamos? ¿Qué ganamos con eso?

 

  • Tenernos muy en cuenta. Ponernos en primer lugar

Hay personas que no están diseñadas para trabajar 10 horas al día, ni 8, ni 6… Ojo que esta afirmación puede herir sensibilidades. Pero no todos somos iguales. Hay personas más rápidas, más efectivas, hay otras que necesitan más descansos… Incluso hay personas que necesitan alternar un tiempo largo de trabajo con un tiempo largo de inactividad… y pueden vivir igual. Hay infinitas posibilidades, pero nuestro pensamiento lineal y rígido en muchos casos no nos deja observarlas.

En definitiva, si nos escuchamos a nosotros mismos de forma honesta, sin lo que debería ser, sin lo que nos han dicho que está bien o está mal, sin el “es que la hipoteca”, sin “es que ya es muy tarde”, sin todos esos límites… quizás aparecen alternativas constructivas que podamos empezar a valorar.

¿Vamos a jugar al Trivial de verdad?

 

*Foto Unplash. Víctor Rodríguez

Publicat per Natàlia Pomar
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